MI HISTORIA
Antes de ser terapeuta, fui paciente.
Esta es la historia que hay detrás de cada consejo que doy. Cuatro actos, sin adornos.
ACTO I
La caída
Soy gaditano, y durante años mi vida fue la de tantas personas que hoy me escriben: viví mi propia adicción, toqué fondo, perdí el control y el rumbo. Sé lo que es levantarse cada día sabiendo que algo va mal y no encontrar la manera de pararlo. Sé lo que pesan la culpa y el aislamiento, y lo lejos que parece quedar todo lo demás cuando el consumo lo ocupa todo.
No te voy a contar mi historia para impresionarte. Te la cuento porque es la prueba de que se puede salir.
ACTO II
Las dos batallas
Cuando por fin pedí ayuda e inicié mi tratamiento de rehabilitación, la vida me puso una segunda prueba delante: un diagnóstico de cáncer. En mitad de la recuperación de mi adicción, tuve que empezar a pelear también contra la enfermedad.
Dos batallas a la vez. Las gané las dos.
De aquella etapa no salió solo un cuerpo recuperado. Salió una manera de entender la vida: la disciplina no depende de la motivación, el propósito se puede reconstruir después de perderlo todo, y la libertad de verdad empieza cuando dejas de depender de aquello que te destruye.
ACTO III
Del otro lado de la mesa
Tras rehabilitarme, tomé una decisión que marcó todo lo que vino después: me quedé. Trabajé varios años como terapeuta en el mismo centro donde yo me había recuperado. Pasé de ser el paciente a ser quien acompaña a otros pacientes, en las mismas salas donde a mí me habían ayudado.
Ahí entendí que la experiencia vivida no basta. Para acompañar bien hay que formarse, y mientras ejercía como terapeuta en Cataluña completé un Máster en Drogodependencias por la Universidad de Barcelona. Esa combinación es hoy mi sello: entiendo al paciente desde dentro y lo trato con rigor clínico.
ACTO IV
Lo que construí después
Hoy estoy al frente de tres centros de tratamiento de adicciones en España. En Tarragona y Reus, como fundador y CEO de un centro ambulatorio y de día. En Tarragona, como cofundador y director terapéutico de un centro de ingreso residencial con equipo médico interno las 24 horas. Y en Jerez de la Frontera, como cofundador de otro de mis centros, con tratamiento ambulatorio, centro de día y apoyo online.
Y cada día publico contenido en redes sociales, porque hay miles de personas que aún no están preparadas para escribir a un centro, pero sí para escuchar a alguien que estuvo donde ellas están.
Yo estuve en el mismo lugar en el que tú estás ahora. Toqué fondo, perdí el control y el rumbo. Pero no me rendí. Y si yo salí, tú también puedes.